3.10.09

Dos Poemas de Sylvia Figueroa

Pequeño relato

A estas alturas sólo me interesan las fuentes primarias
(se sabe de las pausas, después del punto,
hay fuentes tan necesarias); lanzarme sobre los
archivos: tantear, revolver (después de todo,
soy mala lectora, le leo a mi antojo interrumpiendo
la linealidad de los relatos).
He encontrado algunas frases
que llevo siempre fuera de contexto.
Pero más que la trama,
me urge la materia, el cuerpo, otra frase;
pues a esta lectura anárquica le ha segudio
una interrupción abrupta.

Yo quisiera extenderlo todo, inventarme una continuidad,
tender una sábana, sin que coincidan las puntas, y decir:
"he aquí un gran relato."

***

(pAra mirar de cErca)


Esto es un cuadro. Apunto lo que deseo mirar en él.
Usualmente me dejo llevar por lo que más perturba.
El detalle asusta, pero no dejo de observarlo.
Estoy afuera. Mientras me mira, me dice que no estoy afuera:
me habla. Lo miro y me contradice, aún más:
no me correspondería si le hablara.
Como ese detalle obviado que no responde nunca.
Aquél que aseguraba que no sería más una espectadora,
acercándome de algún modo, dejándome ser.
Hay un ángulo que no es uno mismo. Otros no
se repiten nunca. Algunos otros no están de acuerdo.
Hay ángulos que se reúnen en un punto, pero sus
densidades no son las mismas, ni lo serán.
¿Cómo determinar la densidad?
¿cómo adivinar cuál pesa más?
Decir que recae sobre el que mira.
Mientras tú afirmabas lo contrario:
que le atañe a quien está adentro.
Y, ¿cómo saber quién se encuentra
a fin de cuentas adentro?
El que mira ya lo está, lo que le inquieta
-precisamente- es notarse a sí mismo afuera.
Esto -entonces- no se llama cuadro.

de "pAra mirar de cErca" (2007)

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