31.7.09

Don't You Pay Them No Mind: Sartre on Baudelaire (3)



"Critics have often drawn attention to the mastery of this twenty-three year old writer. From that moment onward he did nothing but repeat himself...He wrote about the work of others, took up his old poems and revised them, became ecstatic over literary plans of which the oldest dated back to his youth. He translated the stories of Edgar Poe; but the creator created nothing more; he rehashed old work. A hundred removals and not a single voyage."

30.7.09

Sartre on Baudelaire (2)

"When he wrote a poem he thought that he was giving people nothing or at least that he was only giving them a useless object. He did not serve; he remained greedy and shut up in himself; he did not compromise himself in his creation. At the same time the discipline of rhythm and versification forced him to pursue in this field the ascesis which he practised by his tasted in clothes and his dandyism. He imposed a form on his feelings as he had imposed a form on his body and his movements. Baudelaire's poems have a dandyism of their own. Finally, the object which he produced was only an image of himself, a restoration in the present of his memory which offered the appearance of a synthesis of being and existence. And since he was more than half engaged in it, when he tried to appropriate it to himself he did not succeed completely; he remained unsatisfied. Thus the object of desire was paired off with the desire in order to form in the end this rigid, perverse, unsatisfied totality which was none other than Baudelaire himself."

27.7.09

Sartre on Baudelaire

"Everything was faked because everything was scrutinized and because the slightest mood or the feeblest desire was observed and unravelled at the very moment it came into being."

"He simulated a disconcerting spontaneity, pretended to surrender to the most gratuitous impulses so that he could suddenly appear in his own eyes as an opaque, unpredictable object, appear in fact as though he were another person."

21.7.09

Real Title: "Animal Crackers"

22-Julio-2009 | GUILLERMO REBOLLO GIL
BUSCAPIÉ

Distinto

Contrario al sentido común y a pesar de la popularidad del epíteto, el miedo a la gripe porcina no es el mismo miedo a la policía en Loíza. Los guardias, al menos, no muestran síntoma alguno del virus en Garden Hills, no importa cuánto se quejen los muchachos de colegio de que no los dejan cantar su canción.

Sin embargo, la carne de cerdo tiene mucho que ver con el miedo al sobrepeso en los suburbios más prestigiosos donde las caras lindas de ¿mi? gente negra no aparecen más que de visita o servicio, y usualmente sólo visitan para prestar sus servicios. Y es curioso como una raza tan amable termina chocando tanto con la autoridad en los municipios lejanos de cocoteros, y vejigantes, y camisas de “África habla en mí” en ferias de artesanía donde el cerdo es opción siempre.

Yo de Loíza sé… que la Policía es un animal distinto dependiendo de cuánto hable África en la gente. Por suerte los muchachos de colegio cogen francés desde octavo grado, y aprenden en el corazón suburbano de Guaynabo que África es un país de estrella y media, y va en coche. Pero Dios proteja a aquel que se le quede el coche tarde en la noche en Piñones, y su negrita (que no es negrita) lo espere.

Como están las cosas, uno debe andar siempre con linterna y toallitas desinfectantes a mano; proceder con cautela a la hora de adquirir en compraventa un apartamento de playa en los municipios más lejanos; y cuidar su cartera de las caras lindas de ¿mi? gente negra que cuando juntas asustan, y no dejan a los muchachos de colegio cantar su canción.

Pero qué lindas son cuando alegres amenizan la fiesta, y ponen la mesa, y pasan inadvertidos con entremeses por entre la gente.

Una pena que no pasen el cerdo y se vayan sin comer.

http://www.elnuevodia.com/columna/594689/

14.7.09

Thoughts like little hats

Le livre est sur la table

All beauty, resonance, integrity,
Exist by deprivation or logic
Of strange position. This being so,

We can only imagine a world in which a woman
Walks and wears her hair and knows
All that she does not know. Yet we know

What her breasts are. And we give fullness
To the dream. The table supports the book,
The plume leaps in the hand. But what

Dismal scene is this? the old man pouting
At a black cloud, the woman gone
Into the house, from which the wailing starts?

-John Ashbery, from Some Trees

8.7.09

Columna Buscapíe (As it should have appeared)

Mr. Me Too

El día que Silverio caminó en respaldo de las comunidades del Caño, yo me quedé en mi cuarto frente al closet indeciso, algo frustrado, sin atuendo ni modista, sin zapatillas ni hada madrina. Igual me pasó el primero de mayo. Lo mismo el día de la Asamblea de Pueblo.

Y es que ¿qué se pone un nene de Caparra para una marcha? (Lacoste no hace polos de Obama, ¿o sí?) ¿Qué combinación de chaquetón y corbata dice que la solidaridad en la Urba se extiende más allá de la asociación de vecinos (“no need for background checks ‘cause Guaynabo City cares”)? ¿Cómo decir que “yo también soy el Caño” y que represento esa minoría dentro de la minoría dominante del país que de veras siente algo—lo que sea—por los trabajadores (¡Qué monos ellos!) o por el pueblo (“whatever that means”)?

¿Cómo hacerle un sentido coro a las voces de mis queridos columnistas furibundos que en 320 palabras o menos pierden el pelo argumentando certeramente cómo los blanquitos buenas vibras como yo nunca apuestan el pellejo por las ideas tan lindas que esbozan?
Y es de esperarse, cuando mi pellejo resulta tan susceptible al sol, que es mejor no quemarme con Silverio, y dejar los panderos y pancartas para quienes asumen sin remedio las consecuencias de un nuevo gobierno repetido sin bombo ni platillo ni poesía. Yo simplemente escribo columnas para el periódico y espero con ansias locas a que el guardia deje a los repartidores pasar, para mirar las fotos de la marcha con detenimiento, con mi cereal, a ver qué rayos se puso la gente para otro domingo al sol.

Entonces me regreso a mi cuarto. Desempolvo la cassettera, los tapes de Silvio (que tanto gustaban en San Ignacio). Agarro la camisa del concierto de Calle 13. Tumbo el aire acondicionado (“for authenticity purposes”). Me cuadro frente al espejo, y practico decir: “Yo también soy el Caño, yo…”

http://www.elnuevodia.com/columna/589615/