14.5.09

Pro Bono Informa 2009

Distancias y proximidades en el derecho
Claridad en la Nación
Guillermo Rebollo-Gil*/Especial en Claridad

“Quisiera decir algo sobre la distancia. La distancia vista no como la imposibilidad de coincidir sino como el rechazo de ciertas proximidades a favor de un hacinamiento espiritual, simbólico. Empiezo con el poema para precisar el punto de partida, para decir que en mi caso al menos, parto de un hacinamiento de clase/ raza/ tribu; de una distancia cifrada en el control de acceso, lo cual implica que soy capaz únicamente de reconocer a aquellos que residen o tienen vínculos previos con mi lugar en el mundo.

La Escuela de Derecho cabe en mi definición de lugar y llego a ella por tradición, privilegio heredado, por el transcurso normal del tiempo. La Escuela es mi lugar porque no se me resiste. Porque mi presencia aquí no requiere salvaguardas, explicaciones, ni es producto de historias de superación o cuentos tristes con moralejas. Yo simplemente pertenezco a la Escuela y esa pertenencia nunca ha sido motivo de sospecha.

Para mí el Proyecto Pro Bono es una manera de sospechar de mi presencia aquí. Es una invitación a la reflexión y auto-crítica mediante el trabajo con personas, comunidades con quienes no he podido compartir una cotidianidad porque sus lugares en el mundo no tienen acceso al mío; porque mi lugar en el mundo desplaza sus lugares aceleradamente; porque la permanencia y relevancia de mi lugar exige que los suyos sean espurios, fáciles de desdibujar, para trazarlos de nuevo, cada vez más lejos de mí.

Yo quisiera decir algo sobre la distancia y hablar del Proyecto Pro Bono como una manera de hacer efectivo el deseo de estudiantes aquí de adoptar una ética de proximidad para con aquellas comunidades marginales, invisibles, impensables y entrar de lleno en una serie de actos de contacto y cooperación con ellas para el bien común, el bien total. Digo actos de contacto porque quiero hacer hincapié en la voluntad de búsqueda de estos estudiantes, en el esfuerzo por reconocer al otro en otros términos, siendo los términos otras formulaciones ajenas al estudio tradicional (desentendido) del Derecho.

Quiero hablar de la voluntad de estos estudiantes como futuros profesionales y usar términos como ternura y cooperación, y decir que existe la posibilidad de transformar el estudio y la práctica del Derecho mediante la voluntad de nuestros y nuestras estudiantes aquí.El Proyecto Pro Bono es el reconocimiento oficial de la Escuela de esas posibilidades. Es la manera en que la Escuela invierte en el potencial de ternura de su comunidad, para que sus miembros alteren la composición, el sentir y el pensar de esta Institución académica para que no quede desfigurada a causa del hacinamiento de clase, raza o tribu. Para que mi presencia aquí, por ejemplo, siempre sea motivo de sospecha.

Yo quisiera decir que el Proyecto Pro Bono responde a lo que llaman una “ética hiperbólica” de la proximidad en la medida en que utiliza el Derecho para provocar el contacto afectivo entre múltiples y contrarios lugares en el mundo. Porque ante la aparente imposibilidad de este tipo de contacto, apuesta a un imposible mayor; a una cotidianidad plena, donde todos y todas coinciden”.

*Palabras pronunciadas por el autor, poeta y estudiante de Derecho, en la actividad de cierre del año académico 2008-09 del Programa Pro Bono de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, celebrada el jueves 7 de mayo de 2009.

http://claridadpuertorico.com/content/view/403973/32/

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