10.5.09

Country Home

"El entusiasmo por el brillo—dado que, como observamos antes, esta noción se ha confundido con la de la magnificencia—nos ha llevado asimismo al empleo exagerado de los espejos. Llenamos nuestras moradas de grandes cristales ingleses, y nos imaginamos haber hecho algo excelente. Y eso que la más ligera reflexión bastaría para convencer, a cualquiera que tenga ojos, del pésimo efecto que produce la abundancia de espejos, sobre todo si son grandes. Considerada al margen del reflejo, su superficie es continua, chata, descolorida, sin relieve, todo lo cual es siempre y sin discusión desagradable. Considerado como reflector, un espejo coadyuva fuertemente a la producción de una uniformidad tan monstruosa como repelente; y aquí el mal se ve agravado, no en proporción directa con el aumento de sus fuentes, sino en proporción siempre creciente. Así, un cuarto con cuatro o cinco espejos colocados al azar carece de toda forma para cualquier finalidad artística. Si a este defecto agregamos el del brillo multiplicado, el resultado es un perfecto fárrago de efectos discordantes y penosos…”

-Edgar A. Poe
“Filosofía del Moblaje”
Trad. J. Cortázar

No hay comentarios:

Publicar un comentario