10.3.09

Para Entendernos (Same Same Revisited)

Quiero decir que no es casual que la única universidad pública del país sea el espacio académico de preferencia para tantos de nosotros educados en colegios y universidades privadas en la isla y en el exterior; para tantas de nosotras cuyo concepto de casa/comunidad/país/nación depende en su totalidad de una política de exclusión evolutiva, fraguada entre curas y monjas, y guardias privados, en casa clubs y resorts y apartamentos chulísimos de estudiante en marvellous college campuses; para tantos de nosotros cuyo contacto previo con la principal universidad de país es cero (as in el grado de diversidad racial en la Escuela).

Quiero decir que no es casual ver tanto Ignaciano junto (¿dónde estará mi sortija?); tanta urba cerrada (represent!); tanto hijo de abogado, vecino de abogado, apellido de abogado requeteconocido aquí (¡cómo no!) entre los hijos de sus amigos (de mi familia somos dos).

No es casual, ni inocente, ni difícil de percibir, ni justo.

Quiero decir que la Escuela no supone tener la misma composición del Caparra. Que el Derecho—en su versión mas evolucionada—es un diálogo creciente, sin riesgo de sobrepoblación, hacinamiento. Que el Derecho, como toda ficción, gira en torno a sus posibilidades de romper con esos paradigmas fáciles, harto conocidos para sustituirlos con casas de brincos hacia una visión más rica, abierta, compleja (y problematizante) de la casa, la comunidad, el país y la nación.

Quiero decir que no hay manera de evadir la cuestión de clase.

1 comentario:

  1. No man, don't be a hater.

    Me alegra que hayas revuelto tu texto original. Estoy de acuerdo con tus observaciones (cómo no estarlo si es más que real y evidente!).

    Hay que entrarle al derecho desde múltiples perspectivas y eso no se ve que está ocurriendo ampliamente aquí. Es algo que va mucho más allá de las motivaciones 'buenas' o 'malas' de cada uno (quizás, precisamente, es la falta de ellas). Es lo que Caparra, los suburbios, y el nombre de familia (aunque, al parecer, hay sus excepciones) representa: la inmovilidad, la claque, el anclaje en la zona eterna del comfort. La clase que se protege a sí misma es poderosa por lo que hay que construir alternativas robustas, que nazcan del individuo en contacto con la educación y la experiencia. Alternativas que se deben cultivar con el auspicio de una red que muy bien podría seguir fomentando la misma Escuela como el compañero Aníbal mencionó en su comentario, pero también que se pueda dar en otros lados, tanto físicos como espirituales y, por qué no, virtuales.

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